
La oportunidad de convertir a Lima en la sede de los Juegos Panamericanos 2015, se esfumo de nuestras manos luego de que la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA) eligiera a Toronto como escenario del próximo magno evento.
Lima al igual que las otras dos ciudades competidoras como Toronto y Bogotá presentaron sus mejores proyectos para llevar a cabo los Panamericanos 2015. El viernes último luego de que La Asamblea General de la ODEPA conformada por 42 países, decidiera favorecer a Toronto, el presidente de nuestro país, Alan García, señalo que dicha decisión era injusta, pues Canadá realizó los Panamericanos en 1967 y en 1999, mientras que Colombia organizó los Panamericanos de 1971 en Cali. Y que no se tomo en cuenta las condiciones en infraestructura del Perú como sede. Pero que tan cierto es que Lima hubiera sido la mejor opción, infraestructura no es precisamente lo que nos sobra.
El desarrollar Los Panamericanos en Lima nos hubiera conllevado a trabajar a favor del deporte peruano que tan desvalido está en nuestro país. Perú habría estado nuevamente en los ojos del mundo pero esta vez por la capacidad de manejar el evento, la opinión mundial hablaría del Lima ya sea por su pésima organización o por el buen desarrollo, el principal objetivo que se persiguió fue la de trabajar a favor del deporte y a traer a un aproximado de 100 mil turistas que hubieran llegado a nuestro país a presenciar los Juegos Panamericanos.
Sin embargo, que tan preparada esta Lima para ser la sede del acontecimiento deportivo más importante de nuestro continente, de que manera podríamos cuidar por la seguridad de los miles y miles de turistas que se instalarían en las calles de una Lima que hasta el momento es insegura, sucia, desordenada y con un caos vehicular que saca canas hasta al más sosegado.
“Lima la linda”, es una bonita frase que se ha lucido durante todo el gobierno de la actual gestión municipal, que tan linda puede ser?. Tan linda que no cuenta con un metro pese a estar en agenda en cada debate al sillón municipal, ni que decir de la posibilidad de tener un monorail como las ciudades desarrolladas, las pistas con baches y la falta de vías para personas discapacitadas también son pan del día, un pan del que las autoridades prefieren no probar.
Los más de seis mil atletas que habrían llegado a Lima representando a los 42 países que conforma la ODEPA tal vez hubieran sido testigos de una característica muy peruana, la improvisación, el hacer todo a última hora y tratar de tapar lo evidente como mejor resulte.
Lima no cuenta con la mejor infraestructura como lo señaló el presidente García, quizá esas declaraciones emotivas y el soñar con que en su gobierno Perú haya sido sede de los Juegos Panamericanos no responden más que a su afán de figurar y un posible caballito de batalla para las elecciones del 2016, en la política el salto es coordinado y se sabe que si quieres rosas tienes que sembrar en un rosal.
Si bien es cierto esta hubiera sido la mejor oportunidad de Lima para crecer en deporte y en calidad de deportistas, como paso con Barcelona 92’ donde a partir de dicha fecha esa ciudad no volvió a ser la misma, su crecimiento en infraestructura la convirtió ahora en referencia de grandes eventos deportivos. Pero Lima esta en el Perú, donde el deporte casi no ha sido tomado en cuenta durante décadas y las actuales representantes del deporte en el legislativo no han podido cambiar aún esta percepción de abandono.
La nivel de nuestros deportistas es bajo a comparación con otras delegaciones del continente, las diversas disciplinas no reciben el apoyo económico que deberían ni cuentan con equipos técnicos de calidad para su preparación física para lo cual no solo basta el auspicio de una empresa privada como normalmente sucede. Nuestros héroes, porque eso es cuando uno lucha solo por sus fuerzas sin la protección ni el respaldo de su padre (el estado) logran alcanzar a merito propio algún titulo internacional son las autoridades los primeras en posar para foto, pero los últimos en darles luz verde para su preparación que su talento se perfeccione.
Como es el caso de Kina Malpartida quien tranquilamente es hoy en día la impulsadora del deporte rudo el “Box”, aunque parezca absurdo, luego de que todos ganáramos el triunfo la pelea seguía pero no en el rin que elevo al Perú, sino en el tan burocrático y torpe estado, la pelea no era por quien recibiría a la campeona sino, por considerar que no se le deberían dar los laureles deportivos por el hecho de pelar con el short del país que la acogió, albergo y preparo. Hay veces la edad no sólo te trae sabiduría sino como en el caso del presidente de la federación deportiva del Perú, Arturo Woodman, también embrutece.
Según el ministro de Comercio Exterior y Turismo, Martín Pérez, los 80 millones de dólares que se habrían invertido en infraestructura para convertir a Lima como la mejor sede de los Juegos Panamericanos son justificados al recibir a los miles de visitantes extranjeros. 80 millones de inversión en estadios, coliseos y canchas de tenis es una cifra que suena a lujo para un país sub desarrollado como el nuestro teniendo en cuenta la cantidad de gente que podría verse beneficiada con esa suma de dinero en infraestructura de colegios, postas, comedores populares, baños públicos y casas familiares dignas de ser habitadas como es el caso de los miles de peruanos que hasta hoy en día luego de casi tres años aún esperan que papanoel (el estado) no los olvide esta navidad, en Ica y Pisco la herida aún sigue abierta y no se ha priorizado necesidades más urgentes.
Siempre es bueno competir por algo, de esta manera nuestros atletas y deportistas tratarán de dar lo mejor de si mismos. Si bien es cierto la mejor infraestructura no esta en lima precisamente, pero si nunca particípanos en nada, para que la queremos, este Panamericano hubiera sido la mejor oportunidad de crecer como sociedad y en general como país. “Un sueño de lujo que hubiera ayudado a subsanar muchas carencias”.

No hay comentarios:
Publicar un comentario